A águia bicéfala

El Escocismo como clave interpretativa de la Francmasonería moderna

A águia bicéfala
A águia bicéfala, representativa do Rito Escocês Antigo e Aceito, talvez seja o símbolo maçônico mais conhecido depois do Esquadro e Compasso

El Escocismo como clave interpretativa de la Francmasonería moderna

Cuando nos introducimos en el estudio de la Francmasonería moderna, habitualmente nos abrumamos ante la diversificación ritual; esto constituye un verdadero obstáculo intelectivo para la correcta comprensión de éste fenómeno dado que solemos tener la idea preconcebida de la Francmasonería de un todo compacto y ante tal diversidad nos encontramos ante una aparente atomización de este institución. Para ello nos hace falta comprender antes de donde proviene tal diversidad, lo cual nos permitirá entender que tal atomización no es más que aparente, pues procede de un origen común bien claro.

Tal dificultad habitualmente conduce a los diversos autores a contentarse con una descripción genérica de la filosofía de la masonería y su origen histórico obviando este dificultad, cuando es precisamente esta dificultad, que tiene su origen en la diversificación ritual acaecida a mediados del XVIII, el camino para interpretar rectamente la mutación de la francmasonería operativa en la francmasonería moderna, que es lo que nos ocupa.

Y dentro de esta diversificación ritual, especial atención hemos de prestar al denominado “escocismo” pues supone la primera toma de conciencia por parte de los francmasones de que son algo distinto en relación a aquellos gremios de constructores que conoció la Europa del medioevo y asimismo es el primer esfuerzo que realiza la Francmasonería por vincularse de manera directa e incluso histórica –con más convicción moral que hechos netos y auténticos- a los más diversos fenómenos iniciáticos de los que desde entonces – el Siglo XVIII- se considerará deudora.

¿Cuál es el origen de los ritos modernos de la francmasonería?,¿De dónde proviene su diversificación ritual?

Sin pararnos a estudiar ese proceso histórico que lleva a la francmasonería operativa a convertirse en especulativa [1], cuyos primeros resultados se comienzan a vislumbrar entre 1717 y 1730 con la aparición primero de la Gran Logia de Inglaterra y más tarde la Fran Logia de Francia, precisamos que este proceso no se entenderá nunca sin la presencia de masones “aceptados” en las logias operativas de constructores; un hecho debido a la decadencia del afán constructor que percibiremos en Escocia de una manera temprana y que lleva a las diversas logias a aceptar personalidades bien situadas social y económicamente para mantener la existencia y prestigio de las mismas. Se trata de un proceso sin duda más complejo, que exigiría un mayor desarrollo que imposibilitaría dedicarnos al tema que nos ocupa. Sin embargo este dato es capital para cualquier acercamiento a la cuestión del paso de la Francmasonería operativa a la especulativa.

amamos “masonería simbólica” a los conocidos tres primeros grados de cualquier sistema ritual: aprendiz, compañero, maestro. Los lugares donde se trabajan esos tres primeros grados se denominan por eso “logias simbólicas”. También nos encontramos con la denominación de estos fundamentales tres primeros grados como “masonería azul”, por el color del techo de las logias simbólicas representando el firmamento.

Los grados presentes en la masonería especulativa de “aprendiz” y “compañero” son una sublimación simbólica de los grados profesionales en que se encuadran los constructores medievales. Precisamente, en las cofradías medievales, no existe un ritual específico para el grado de maestro, sino un ritual común para el compañero y el maestro, tanto en Escocia como en Inglaterra. Sin embargo, es en Escocia –y aquí es donde hemos de fijarnos con especial atención- donde los masones de oficio están encuadrados en los tres grados de aprendiz, compañero, maestro. ¿No existe acaso el grado de maestro en las logias operativas inglesas? En Inglaterra el maestro no es más que un compañero en posición de presidir las tareas de los demás profesionales de su logia.

Ya refiriéndonos a la masonería especulativa, la creación del tercer grado simbólico fue la consecuencia de proyectar la figura del maestro constructor escocés; en el Siglo XVIII son muy numerosos los masones aceptados en los talleres escoceses, de ahí su influencia en la francmasonería posterior.

Pronto, después de la creación del tercer grado, movió a algunos a reunirse para reflexionar juntos sobre las potencialidades virtualmente contenidas en el grado de maestro y que no parecía oportuno tratar en las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Es aquí donde encontramos la génesis de la variedad de “escuelas” diferenciables por su sistemática. Dado el carácter gradual e iniciático, esto provoca que se vayan formando a través del tiempo sistemas rituales condensados en lo que llamamos “Ritos”, con distinto número de grados, siempre complementarios al tercer grado, aunque manteniendo la unidad básica en los tres primeros. La diversificación de los Ritos es el resultado de variados métodos de desarrollar el grado de maestro y se encuentran por tanto vinculados a este grado.

El primer Rito de la Francmasonería moderna.

El rito de la primera Gran Logia de Inglaterra sólo trabajaba los tres grados básicos. El primer método ritual de la masonería simbólica es el del manuscrito de Edimburgo (1696). La nueva Gran Logia de Inglaterra adoptaría más tarde muchos elementos rituales de la Gran Logia de Antiguos masones, más impregnados del Rito de York.

La masonería simbólica inglesa siempre se mostró (y se muestra) reacia a atribuir el carácter de grado a cualquier desarrollo filosófico posterior.

La Gran Logia Unida de Inglaterra, tras la unión de estas dos corrientes que acabamos de mencionar se consolidó en 1813, incluyó en su sistema la leyenda del “Arco Real” si bien subrayando que se trataba de un enriquecimiento del tercer grado. La leyenda trata de la búsqueda de la Palabra Perdida tras la muerte del maestro Hiram Abiff, encontrada bajo un arco por tres maestros que preparaban el terreno para la reconstrucción del templo de Jerusalén después de la destrucción babilónica. Esa palabra contendría también el principio trinitario pagano-gnóstico (Jahbulon; compuesto de Yahvé-Baal-Osiris) que la masonería anglosajona atribuye al gran arquitecto del universo. Este desarrollo del grado de maestro se perfecciona en los “Capítulos del Arco Real”, que no interpretan como un grado superior, sino, según la terminología de la masonería regular inglesa un “cuerpo masónico colateral”.

En 1823 se crea una logia de investigación llamada “Emulation Lodge of Improvement” orientada a fijar los desarrollos rituales del método simbólico; método que recibe nombre de “Emulation” y que consta de tres grados, pudiendo después integrarse los masones en un “capítulo del Arco Real” cuyo trabajo masónico no tiene lugar en las logias simbólicas que sólo trabajan los tres grados básicos, cuya administración controla un “Supremo Capítulo del Arco Real”, constituyendo un organismo masónico no dependiente de la Gran Logia. Así, el desarrollo del grado de maestro del que hablábamos antes de desarrolla en los maestro ingleses en el Capítulo del Arco Real, al que acceden por “cooptación” esto es por “invitación” del Capítulo.

La masonería regular, de tradición inglesa no acepta, basándose en las constituciones de Anderson y en los antiguos usos y costumbres el concepto de “grados superiores”, sino que este tipo de organismos que desarrollan el grado de maestro los conceptúan como hemos señalado más arriba como “cuerpos masónicos colaterales” [2] a los que un maestro masón accede por cooptación.

Los grados masónicos superiores del Rito Escocés Antiguo Aceptado (o “y aceptado”) que denominaremos en adelante como REAA, que comprenden los grados cuatro al treinta y tres son también practicados por algunas logias inglesas vinculadas a la Gran Logia Unida de Inglaterra (regular) pero en sus logias básicas no trabajan los primeros tres grados del REAA cuya administración depende de un Supremo Consejo del Rito establecido para cada obediencia.

El Escocismo

La aparición de los sistemas denominados escocistas en el continente europeo, a lo largo del Siglo XVIII, tuvo una importancia capital en el desarrollo de la masonería simbólica. La existencia de tres niveles profesionales de la masonería escocesa del oficio y la cuantiosa presencia en sus logias de masones aceptados, no profesionales, dio al maestro masón escocés un carácter especial durante el Siglo XVII.

Los maestros escoceses residentes en Inglaterra y Francia se distinguían por practicar una masonería “a la antigua” más compleja en sus rituales que la “ordinaria” practicada por los maestros ingleses, sin que tales diferencias lleguen a constituir un método diferenciado. Podemos definir como “escocismo” a los sistemas graduales que desarrollan el conocimiento del tercer grado, entroncando a través de la simbología de sus grados posteriores con la tradición bíblica relacionada con el templo de Salomón, de la tradición gnóstica (crístico-gnóstica) y la tradición esotérico-templaria.

A pesar del nombre, hemos de puntualizar que los sistemas escocistas no se originan en Escocia, sino en Francia, donde la presencia de masones estuardistas escoceses refugiados fue notoria durante la segunda mitad del siglo XVII, que se vio incrementada al tomar allí asilo la dinastía exiliada con Jacobo II Estuardo.

En general se señala como punto de partida del escocismo el discurso del caballero Ramsay en 1736 ante una asamblea de la Gran Logia de Francia.

Andrew Michael Ramsay, caballero escocés, licenciado en Teología, doctor honoris causa por la universidad de Oxford y miembro de la Real Academia de ciencias de Londres (la célebre Royal Society fundada por Elias Ashmole) se convirtió al catolicismo influido por el obispo Fénelon y estuvo al servicio de Carlos Estuardo, de cuyos hijos fue preceptor algún tiempo. Fue iniciado como masón en Francia en 1730.

En su famoso discurso se realiza un análisis histórico vinculando el desarrollo de la Francmasonería medieval con la actividad de las órdenes de caballería, tomando como modelo los hospitalarios de San Juan, y presentando todo ello entroncado en una tradición más amplia, de carácter iniciático.

Aunque ni los sistemas escocistas surgidos y practicados a lo largo del siglo XVIII tuvieran vinculación directa con Ramsay, ni la masonería hubiese tenido una vinculación directa con las órdenes de caballería, lo importante del discurso es cómo Ramsay destaca los símbolos iniciáticos presentes en los mitos caballerescos, ampliando el simbolismo más allá que el meramente constructivo. Es el primer intento sistematizado de la francmasonería moderna por presentarse como heredera de los fenómenos iniciáticos de la humanidad en una relación de identidad. Los “mojones” serían la antigua destrucción del Templo de Salomón, que llegarían secretamente al cristianismo gnóstico, más tarde a la orden del Temple –a la que Ramsay no alude- a través de la cual habría llegado hasta los masones escoceses, desembocando en la moderna francmasonería. Esto, aparte de carecer de fundamentación histórica alguna y una fabula bastante absurda, nos muestra de qué manera es a partir de la mitad del siglo XVIII cuando los francmasones a través de esta historia mítica se van retratando a sí mismos, en un proceso que culminará a fines del XVIII. Con la revolución francesa nos encontraremos una francmasonería completamente transfigurada, sin resto alguno de las viejas tradiciones operativas. ¿Cuál es el eje que unifica todos estos mitos ejemplares?.

Sin duda la vieja corriente gnóstica que rebrota de diversas maneras a través de la historia. Es desde el punto de vista gnóstico como la Francmasonería emplea la tradición bíblica, sus rituales y símbolos, los mitos caballerescos y ciertas imágenes crístico-gnósticas con una especial vinculación a los misterios iniciáticos del Antiguo Egipto al que la Francmasonería se siente cada vez más vinculada. La leyenda de Hiram Abiff cuya muerte y resurrección es el tema clave y central del grado de maestro, es desconocido por la vieja masonería operativa y solamente aparece a partir de 1725 como hace notar el primer masón disidente, Pritchard cuando, aparte de publicar las prácticas rituales de las logias critica duramente esas novedades, extrañas a la vieja tradición. Es el primer momento en que la Francmasonería asume esta identidad profunda tal como llega hasta nuestros días, insertándose en el orden de las tradiciones esotérico-iniciáticas de la humanidad.

Fueron numerosos los sistemas rituales escocistas que se configuraron entre 1742 y 1801 (los años del desarrollo y consolidación del escocismo) pero reseñaremos solamente algunos de ellos, por ser los que han perdurado y siguen practicándose.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado [3]

Es el sistema de trabajo masónico más extendido por el mundo. Sus antecedentes remotos se encuentran en la ya mencionada calidad del Maestro escocés que dio origen en las ciudades inglesas de Londres y Bath hacia 1730 a sendas logias especiales de “maestros escoceses”. Sin embargo, su lenta configuración como método de trabajo masónico tiene lugar a lo largo del siglo XVIII en Francia completándose en América.

Los maestros escoceses establecidos en Francia bajo la protección que Luis XIV diera a su pariente Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, son mencionados por primera vez en las ordenanzas de la Gran Logia de Francia en 1743, negándoles la distinción que ellos reivindicaban como masones de mayor rango. Representa una corriente que consideraba que la iniciación no se dirige al individuo orientado a la mera ilustración –que era lo que las más de las veces se producían en la incipiente masonería especulativa- sino para su transformación. Así, el escocismo ponía de relieve que la tradición de los constructores medievales hundía sus raíces en un terreno mucho más profundo: la tradición iniciática de las antiguas culturas. [4]

En 1744 se mencionan en Francia frecuentemente los “grados escoceses” en publicaciones divulgativas, por lo que la existencia de los mismos viene a ser simultánea al tercer grado, establecido en la década que oscila entre 1730-1740 y aún no estabilizado en todas las logias. Por ello, y porque el grado iniciático de Maestro masón contiene el germen de todo el desarrollo gradual escociste, señalábamos anteriormente que constituye el primero de los grados superiores. Notemos la consecuencia necesaria de lo que acabamos de decir, a pesar de que ponemos el año 1717 como el año de aparición de la Francmasonería tal y como la conocemos en el siglo XX, en base a esto debiéramos subir algo más esa fecha, haciéndola coincidir con la generalización del grado de maestro, esto es, no antes de 1740 y quizá aún más adelante como veremos.

Por otra parte, la Gran Logia de Francia había visto aumentar su número de miembros a costa de un descenso cualitativo, que, a mediados del siglo XVIII alertaba a las autoridades masónicas. Este cambio en la composición social de la Francmasonería ya a partir de 1750, dejando de predominar como había sido la tónica general hasta entonces de la aristocracia, nos habla asimismo de una cada vez más definida orientación ideológica de la masonería de un mero club de ilustrados hacia aquello que hemos apuntado: una sociedad iniciática de fuerte componente gnóstico.

Ese cambio sociológico en la Orden decidió el Conde de Clermont, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia desde 1743 a aprobar la creación de un “taller-modelo” en París: el de San Juan de Jerusalén, en cuyos estatutos (publicados en 1755) se atribuía a los maestros escoceses cierta responsabilidad en la custodia del legado de la Tradición masónica en las logias simbólicas.

La multiplicidad de temas propuestos a la reflexión masónica en las logias en forma de grado, hizo necesaria la creación de organismos coordinadores que facilitaran una estructuración coherente de los mismos. Éstos solían adoptar el nombre de Capítulos o Consejo. Así nacieron el Capítulo de Clermont (1754) y el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente (1758) cuyo referente escocista se hallaba en la logia de San Juan, antes mencionada.

La creación de la logia de San Juan se realizó al margen de la Gran Logia de Francia, aunque en estrecha vinculación con ella. Esta dicotomía formal inspirará después el desarrollo de los Supremos Consejos del grado 33, que aunque están formados por masones de una misma obediencia que practican el REAA, sin embargo el Supremo Consejo del rito es formalmente independiente de la obediencia, si bien cuando los masones pertenecientes al Supremo Consejo abandonasen la obediencia, también dejan por ese hecho de pertenecer al Supremo Consejo.

El Capítulo de Clermont tuvo corta vida. Sin embargo, extendió su sistema de grados a Alemania, donde los temas basados en la leyenda templaria darían lugar a importantes estructuras escocistas. El consejo de emperadores fue fundado en 1758 en París con el subtítulo de sublime logia escocesa. Lo importante del consejo de emperadores fue que armonizó el escocismo a través de un sistema de 25 grados, llamado Rito de Perfección que, tras su desaparición en 1782, serviría de base al REAA.

Señalemos que el Consejo de Emperadores habría creado un Consistorio en Burdeos, del que emanarían las constituciones del Rito de Perfección aunque no hay pruebas irrefutables al respecto.

Lo que sí es irrefutable es la autorización en 1761 de la logia de San Juan de Jerusalén a Etiénne Morin, caballero y príncipe de todas las logias de perfección, a establecer logias del Rito de Perfección en América y allí a donde fuere. En 1762 el Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra, Conde de Ferrest, extendió tal autorización al nuevo mundo. Así lo Morin creando la logia de la perfecta armonía en Haití y pasando a Jamaica, donde nombró inspector adjunto a Harry H. Francken quien introduce el Rito en los Estados Unidos.

El primer texto completo del REAA conteniendo los veinticinco grados del Rito de Perfección más otros ocho se dio a conocer en 1802 por circular emitida por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y último del REAA. Este primer Supremo Consejo del Rito había sido creado en 1801 en Charleston por masones franceses procedentes de Haití y refugiados en los Estados Unidos, junto a masones americanos, todos ellos Inspectores Generales del Rito de Perfección.

El sistema de 33 grados de este Rito habría sido estudiado y aprobado por Federico II de Prusia, protector de la masonería, que lo sancionó en las Constituciones de Berlín en 1786.

La división del REAA.

Llegados a este punto hemos de hacer unas aclaraciones acerca de la relación existente entre la obediencia masónica, el Supremo Consejo del grado 33, y el trabajo que desarrolla el masón. En primer lugar, como hemos señalado antes, una obediencia masónica en cuyas logias se practica el REAA y el Supremo Consejo son cuerpos masónicos formalmente distintos. El Supremo Consejo administra los grados del Rito desde el cuatro al treinta y tres. Los grados simbólicos (aprendiz, compañero, maestro) son competencia de la obediencia. Así pues, el masón que es exaltado al grado de Maestro puede ser invitado por el Supremo Consejo a participar del trabajo masónico que realiza allí, el maestro masón en cuestión pasaría a pertenecer al Supremo Consejo del Grado 33 en uno de sus cuerpos dependiendo del grado. El trabajo masónico realizado en los distintos cuerpos del Supremo Consejo no interrumpe el trabajo desarrollado en la logia simbólica en la que tiene grado de maestro. No interfiere su pertenencia al Supremo Consejo con las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Así, un maestro secreto (grado cuarto del REAA) para nombrar su grado diría: tercero simbólico y cuarto filosófico. Si bien esta terminología es propia de obediencias “irregulares” no vinculadas a la tradición inglesa, nos sirve para entender que se diversifica y aumenta el grado de trabajo masónico para un masón que habiendo sido invitado por el Supremo Consejo acepta para aumentar su acervo masónico. Muchos otros masones declinan la invitación y no pasan del grado tercero y no suelen participar en otros trabajos masónicos que los desarrollados en su logia simbólica. A medida que se “aumenta el salario” (aumento de grado) se multiplican también las obligaciones y trabajos para un masón. De ahí asimismo que los masones que alcanzan el grado treinta y tres o se encuentran en otros cuerpos masónicos colaterales sea más bien escaso. En España por poner el caso no pasan de doscientos los que tienen el grado 33 del REAA.

Los cuerpos masónicos pertenecientes al Supremo Consejo se estructuran de la siguiente manera, si bien hay variaciones en algunas obediencias:

a)      Logias de Perfección: Grados 4-14

b)      Soberanos Capítulos: Grados 15-18, que a su vez confieren los grados 4-18

c)      Areópagos: Grados 19-30, que a su vez confieren los grados 19-30

d)      Consistorios: Grados 31-32

e)      Supremo Consejo del grado 33 y último del REAA que confiere el grado 33

En algunas obediencias hay que añadir soberanos capítulos, a partir del grado 30. Estos nombres que hemos mencionado constituyen el nombre de las logias en las que se reúnen –además de la simbólica- los masones que han alcanzado dichos grados en el REAA. A través de los diversos grados del REAA podemos constatar que recogen aspectos de la tradición iniciática universal, implícitos en tradiciones características de la historia europea y mediterránea, de forma que permite acceder a un fondo iniciático común de la cultura judeocristiana y a las culturas en las que ésta surgió. A través de un oficio que engloba otros muchos como es el de constructor se extiende a profesiones ideales como la caballería o el sacerdocio. Cada Supremo Consejo está formado por un mínimo de nueve y un máximo de treinta y tres masones del grado treinta y tres y presidido por un Soberano Gran Comendador con jurisdicción sobre logias del grado cuatro al treinta y tres del REAA; la jurisdicción sobre logias simbólicas, como hemos apuntado ya, corresponde a las Grandes Logias presididas por sus respectivos Grandes Maestros.

El primero de los Supremos Consejos de Europa, fundado en 1804, tras haberse fundado el de Charleston, fue el de Francia. El primer Supremo Consejo de España fue fundado en Madrid en 1811.

Así nos encontramos con que el proceso que cristaliza con el desarrollo del REAA dura nada menos que unos cuarenta años. Son estos cuarenta años en que la Francmasonería va abandonando sus viejas tradiciones y las vinculaciones que pudiesen quedar con la Francmasonería primitiva para ir adquiriendo su moderna identidad. Es un proceso que podemos hacer coincidir con la promulgación del primer ritual del REAA en el año 1786, donde podemos hablar ya claramente de Francmasonería tal como la conocemos hoy.

El Rito o Régimen Escocés Rectificado [5]

El movimiento masónico escociste se extendió también a Alemania, produciendo ahí una síntesis entre el esoterismo cristiano y los ideales caballerescos templarios en el sistema que caracterizó a la estricta observancia templaria. Su promotor fue el barón Karl Gotthelf Von Hund quien, iniciado en la masonería en 1742 en Francfort recibió luego los grados superiores impartidos por el capítulo de Clermont, afirmando él mismo haber sido admitido poco después, en un capítulo de templarios londinenses. La gran tarea que se marcó Von Hund fue nada menos que la restauración de la Orden del Temple, tarea a la que dedicó gran parte de su vida, mezclando los ideales masónicos de su juventud con las leyendas templarias.

Hacia 1752, y tras su conversión al catolicismo, fundó la orden de la estricta Observancia Templaria, contando pronto con el apoyo de la burguesía y de la nobleza alemana. Tras treinta años de agitadas controversias internas, puestas de relieve en sucesivos conventos de la Orden , se produjo su definitiva transformación en el convento de Wilhemsbad (1782) con la aceptación de algunas de las reformas llevadas a cabo en Francia por el masón lugdunense Jean Baptiste Willermoz, quien, renunciando al ideal de la restauración del Temple recondujo la orden a la ortodoxia masónica dando lugar al rito llamado régimen escocés rectificado. La Estricta Observancia , reformada, se extinguió durante la primera parte del siglo XIX, si bien en Dinamarca sobrevivió hasta 1855.

El sistema escocés rectificado, puesto a punto por Willermoz en torno a 1784 comprende los siguientes grupos graduales:

a)      Logias de San Juan: Abarca los tres primeros grados básicos de la masonería, aprendiz, compañero, maestro.

b)      Logias de San Andrés: Maestro escocés o de San Andrés de Escocia.

c)      La Orden interior: formada por los grados de caballero novicio y Bienhechor de la Ciudad Santa.

Las logias de cada uno de estos tres grupos graduales son presididas por un hermano del grado superior inmediato. Así, una logia de San Juan estará presidida por un maestro escocés y una Logia de San Andrés lo estará por un Caballero Bienhechor. La administración de la Orden Interior está organizada en encomiendas (grupos de al menos tres caballeros bienhechores pertenecientes a una Logia de San Andrés) presididas por un Prefecto; Capítulos y Grandes Capítulos o Prioratos Provinciales. El gobierno de la Orden lo ejerce un gran directorio escocés, compuesto por diez caballeros bienhechores. Las funcione de conservación del Rito y de los Reglamentos de la Orden está a cargo de un organismo denominado “regencia escocesa” (equivalente al Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado) integrado por el Gran Maestre Nacional, el ex Gran Maestre precedente, el Gran Prior, el Gran Canciller, y el Visitador General, todos ellos caballeros bienhechores y miembros, a su vez, del Gran Directorio escocés.

El Régimen Escocés Rectificado es un sistema masónico “crístico” [6] en el sentido de que las leyendas simbólicas que sirven de base al método iniciático en los diversos grados son substituidos por misterios de la fe cristiana, aunque buscando la concienciación personal del conocimiento contenido en ellos. Es el esoterismo cristiano (gnóstico) lo que se abre al iniciado que trabaja dentro de ese sistema. La leyenda de la muerte y resurrección de Hiram Abiff, tema central del tercer grado simbólico de la masonería es substituido por la narración de la muerte y resurrección de Jesucristo con idéntico fin, acceder al significado cósmico de ambos conceptos.

 

Otros sistemas graduales.

Muchos fueron los otros sistemas graduales que el escocismo produjo en el siglo XVIII, hoy desaparecidos y cuya mención sólo tiene interés erudito, como el Rito llamado de Ramsay con seis grados, el Rito primitivo (o de los filaletas de Carbona), el Rito de Lyon (con 25 grados), el Rito Escocés Filosófico que practica alguna logia belga y que fue el de la Logia Madre Escocesa de Francia, luego absorbida por el Grande Oriente, el Rito de Namours, el Rito Español que se practicó a fines del Siglo XIX y del que se ha perdido, por lo que parece toda referencia, más un etcétera que compondría una larguísima lista. Tenemos también el Rito Sueco, país en el cual los francmasones nunca siguieron la Tradición ritualística inglesa ni francesa sino que elaboraron un ritual crístico-templario en donde también podemos hacer sentir la influencia del escocismo.

Conclusiones que podemos extraer.

La importancia capital de este movimiento procede del hecho de que el escocismo es la misma autoconciencia de la Francmasonería de mediados del XVIII francés; de que ha evolucionado, se ha transformado buscando una nueva identidad, que parece hallarla en los ritos esotérico-iniciáticos de la historia mediterránea. Quiere entroncar por ello, con el cristianismo gnóstico, con el templarismo, siempre reinterpretado por la masonería desde su época de aparición y desarrollo.

De ahí que la configuración de la Francmasonería tal como la conocemos hoy la podemos poner en paralelo con el desarrollo del escocismo. Tendremos una Francmasonería netamente especulativa sin rastro de las antiguas tradiciones de la masonería operativa cuando el sistema escocista se halla plenamente consolidado.

¿Cuándo se produce este momento? Se produce a lo largo de todo ese proceso que va consolidando los rituales del Sistema escocés; sin duda no antes del discurso del Caballero Ramsay, que recoge los tópicos escocistas de una manera sistemática y muestra la nueva conciencia de la Francmasonería. Por lo tanto un desarrollo que iría de 1740-1782. Descubrimos el eje de los nuevos elementos del escocismo en el rebrotar del viejo gnosticismo que parecía agotado desde los tiempos de la experiencia cátara, y que confluyó, por las vías de diversas y variadas corrientes renacentistas, como el rosacrucismo, la alquimia y el hermetismo en el nacimiento de la nueva masonería especulativa. Ahí está la importancia de este sistema; no en vano se fue imponiendo como el principal sistema-método de trabajo masónico. Quizá porque refleja y explicita mejor que cualquier otro aquellos principios por los que los francmasones especulativos se reconocen a sí mismos.
José María Ripoll Rodríguez

 

Fuentes:

. Daza, Juan Carlos, Diccionario de la Francmasonería , Ed. Akal

. De La Cierva , Ricardo, El triple secreto de la Masonería , Editorial Fénix, 1994

. La Masonería invisible, Editorial Fénix

. Hurtado, Amando, Nosotros los Masones, Edaf. 2005

. Knight, Christopher y Lomas, Robert, La clave masónica, Martínez Roca

. Ridley ,Jasper, Los masones la sociedad secreta más poderosa de la tierra, Ed. Javier

Vergara

. Vidal, César, Los masones la sociedad secreta más influyente de la historia, Ed.

Planeta, 2005

Notas:

[1] Respecto a este asunto cabe mencionar el imprescindible libro El Triple Secreto de la Masonería , Ricardo de la Cierva , Ediciones Fénix, pp.38-69; Jasper Ridley, Los Masones, Ed. Javier Vergara, pp.37-49; obra consultada entre otras para tratar el origen histórico de la Francmasonería moderna por Cesar Vidal en su obra Los masones, Ed. Planeta, pp. 15-37; Hay obras masónicas que rozan la comicidad como La Clave Masónica de Knight y Lomas, Ed. Martínez Roca, obra realmente peculiar en la que los autores, afirman descubrir el cadáver de Hiram Abiff a quien identifican con el rey egipcio Seqenenra Tao II, encuentran la momia de uno de sus presuntos asesinos, descubren que la verdad del templarismo está en los secretos encontrados en las que excavaciones que presuntamente éstos habrían realizado en el templo de Jerusalén y que más tarde pasarían a la Francmasonería ; finalmente disfrutando ,como no, una tarde primaveral –con documento gráfico y todo- en la inevitable capilla de Rosslyn: ¿curioso paralelismo con la trama del Codigo Da Vinci?

[2] Para poner un ejemplo de esto, si acudimos a este apartado de la página web de la Gran Logia Española (masonería regular) en este lugar nos encontramos con que se nos dice que la GLE mantiene relaciones con una serie de cuerpos. Estos cuerpos en la masonería regular son los que en la irregular desarrolla el sistema de altos grados. Visto desde fuera es sólo una cuestión de matiz, sin embargo para los masones es uno de los indicios de que una obediencia sea regular o irregular. Un masón regular perteneciente a la GLE , por ejemplo, siendo maestro masón, puede ser invitado a participar de un Capítulo del Arco Real, y para formar parte después del Gran Priorato de Ordenes Unidas debe antes pertenecer al Capítulo del Arco Real y después ser invitado por el Gran Priorato. Estos cuerpos masónicos colaterales desarrollan trabajo masónico pero con distinto ritual. El Arco Real tiene un ritual propio y el Gran Priorato sigue el ritual templario. La vinculación por parte de un masón a uno u otro cuerpo masónico colateral está en estrecha vinculación del Rito en el que trabaje.

[3] Aquí no nos detendremos en explicar cada grado del REAA, simplemente nos limitaremos a consignar el tipo de logias en las que se reúnen los diversos grupos graduales del rito. Para una exposición pormenorizada podremos acudir a La Masonería Invisible , Ricardo de la Cierva , Ed. Fénix, pp.284-328; asimismo la exposición que hace el masón estadounidense Albert Pike en su interesantísima obra Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of the Freemasonry –con el hecho de haber sido publicado con la aquiescencia del Supremo Consejo del grado 33 para los Estados Unidos- que podemos leer en el siguiente sitio de internet: www.illuminati-news.com/e-books/morals-dogma/apike.htm

[4] Cfr. Nosotros los Masones, Amando Hurtado, Edaf, 2005, pp.152-167

[5] Al Régimen o Rito Escocés Rectificado en sus mismos orígenes de la orden de la estricta observancia pertenecieron un nutrido núcleo de católicos que pretendían con esta ramificación volver al ideal caballeresco medieval y utilizarlos como medio de explicación de los dogmas del catolicismo. Con la reforma llevada a cabo por Willermoz, la Estricta Observancia , más tarde Régimen Escocés Rectificado volvería al esoterismo gnóstico propio de la masonería. La mayoría de estos católicos abandonarían la institución sobre todo tras la Revolución Francesa.

[6] Nótese que aquí les llamamos a este tipo de grados “crísticos” en lugar de cristianos como hacen algunos tratadistas masones. La razón es que el término “cristiano” implica una confesión de fe y una relación a la persona y doctrina de Jesucristo que en este caso no aparece en ninguna parte. Crístico indica que hace referencia material a misterios del cristianismo, pero cuyo contenido carece de relación alguna con el hecho cristiano. También les damos el apelativo de crístico-gnósticos, debido a la extendida opinión entre algunos tratadistas masónicos –interpretando este dato de manera histórica o simbólica- que Jesucristo habría sido iniciado en los misterios del Antiguo Egipto cuando estuvo allí hasta la muerte del Rey Herodes, y tales conocimientos iniciáticos los habría transmitido en secreto a un grupo selecto de discípulos los cuales después serían marginados por el “cristianismo” oficial. Como vemos, resuma gnosticismo por los cuatro costados

Por José María Ripoll Rodríguez

Publicado en la Revista Arbil Nº 108

Página web:   http://www.arbil.org/

El Escocismo como clave interpretativa de la Francmasonería moderna

 

Por José María Ripoll Rodríguez

Publicado en la Revista Arbil Nº 108

Página web:   http://www.arbil.org/

 

Cuando nos introducimos en el estudio de la Francmasonería moderna, habitualmente nos abrumamos ante la diversificación ritual; esto constituye un verdadero obstáculo intelectivo para la correcta comprensión de éste fenómeno dado que solemos tener la idea preconcebida de la Francmasonería de un todo compacto y ante tal diversidad nos encontramos ante una aparente atomización de este institución. Para ello nos hace falta comprender antes de donde proviene tal diversidad, lo cual nos permitirá entender que tal atomización no es más que aparente, pues procede de un origen común bien claro.

 

Tal dificultad habitualmente conduce a los diversos autores a contentarse con una descripción genérica de la filosofía de la masonería y su origen histórico obviando este dificultad, cuando es precisamente esta dificultad, que tiene su origen en la diversificación ritual acaecida a mediados del XVIII, el camino para interpretar rectamente la mutación de la francmasonería operativa en la francmasonería moderna, que es lo que nos ocupa.

 

Y dentro de esta diversificación ritual, especial atención hemos de prestar al denominado “escocismo” pues supone la primera toma de conciencia por parte de los francmasones de que son algo distinto en relación a aquellos gremios de constructores que conoció la Europa del medioevo y asimismo es el primer esfuerzo que realiza la Francmasonería por vincularse de manera directa e incluso histórica –con más convicción moral que hechos netos y auténticos- a los más diversos fenómenos iniciáticos de los que desde entonces – el Siglo XVIII- se considerará deudora.

 

¿Cuál es el origen de los ritos modernos de la francmasonería?,¿De dónde proviene su diversificación ritual?

 

Sin pararnos a estudiar ese proceso histórico que lleva a la francmasonería operativa a convertirse en especulativa [1], cuyos primeros resultados se comienzan a vislumbrar entre 1717 y 1730 con la aparición primero de la Gran Logia de Inglaterra y más tarde la Fran Logia de Francia, precisamos que este proceso no se entenderá nunca sin la presencia de masones “aceptados” en las logias operativas de constructores; un hecho debido a la decadencia del afán constructor que percibiremos en Escocia de una manera temprana y que lleva a las diversas logias a aceptar personalidades bien situadas social y económicamente para mantener la existencia y prestigio de las mismas. Se trata de un proceso sin duda más complejo, que exigiría un mayor desarrollo que imposibilitaría dedicarnos al tema que nos ocupa. Sin embargo este dato es capital para cualquier acercamiento a la cuestión del paso de la Francmasonería operativa a la especulativa.

 

Llamamos “masonería simbólica” a los conocidos tres primeros grados de cualquier sistema ritual: aprendiz, compañero, maestro. Los lugares donde se trabajan esos tres primeros grados se denominan por eso “logias simbólicas”. También nos encontramos con la denominación de estos fundamentales tres primeros grados como “masonería azul”, por el color del techo de las logias simbólicas representando el firmamento.

Los grados presentes en la masonería especulativa de “aprendiz” y “compañero” son una sublimación simbólica de los grados profesionales en que se encuadran los constructores medievales. Precisamente, en las cofradías medievales, no existe un ritual específico para el grado de maestro, sino un ritual común para el compañero y el maestro, tanto en Escocia como en Inglaterra. Sin embargo, es en Escocia –y aquí es donde hemos de fijarnos con especial atención- donde los masones de oficio están encuadrados en los tres grados de aprendiz, compañero, maestro. ¿No existe acaso el grado de maestro en las logias operativas inglesas? En Inglaterra el maestro no es más que un compañero en posición de presidir las tareas de los demás profesionales de su logia.

 

Ya refiriéndonos a la masonería especulativa, la creación del tercer grado simbólico fue la consecuencia de proyectar la figura del maestro constructor escocés; en el Siglo XVIII son muy numerosos los masones aceptados en los talleres escoceses, de ahí su influencia en la francmasonería posterior.

 

Pronto, después de la creación del tercer grado, movió a algunos a reunirse para reflexionar juntos sobre las potencialidades virtualmente contenidas en el grado de maestro y que no parecía oportuno tratar en las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Es aquí donde encontramos la génesis de la variedad de “escuelas” diferenciables por su sistemática. Dado el carácter gradual e iniciático, esto provoca que se vayan formando a través del tiempo sistemas rituales condensados en lo que llamamos “Ritos”, con distinto número de grados, siempre complementarios al tercer grado, aunque manteniendo la unidad básica en los tres primeros. La diversificación de los Ritos es el resultado de variados métodos de desarrollar el grado de maestro y se encuentran por tanto vinculados a este grado.

 

El primer Rito de la Francmasonería moderna.

 

El rito de la primera Gran Logia de Inglaterra sólo trabajaba los tres grados básicos. El primer método ritual de la masonería simbólica es el del manuscrito de Edimburgo (1696). La nueva Gran Logia de Inglaterra adoptaría más tarde muchos elementos rituales de la Gran Logia de Antiguos masones, más impregnados del Rito de York.

La masonería simbólica inglesa siempre se mostró (y se muestra) reacia a atribuir el carácter de grado a cualquier desarrollo filosófico posterior.

 

La Gran Logia Unida de Inglaterra, tras la unión de estas dos corrientes que acabamos de mencionar se consolidó en 1813, incluyó en su sistema la leyenda del “Arco Real” si bien subrayando que se trataba de un enriquecimiento del tercer grado. La leyenda trata de la búsqueda de la Palabra Perdida tras la muerte del maestro Hiram Abiff, encontrada bajo un arco por tres maestros que preparaban el terreno para la reconstrucción del templo de Jerusalén después de la destrucción babilónica. Esa palabra contendría también el principio trinitario pagano-gnóstico (Jahbulon; compuesto de Yahvé-Baal-Osiris) que la masonería anglosajona atribuye al gran arquitecto del universo. Este desarrollo del grado de maestro se perfecciona en los “Capítulos del Arco Real”, que no interpretan como un grado superior, sino, según la terminología de la masonería regular inglesa un “cuerpo masónico colateral”.

 

En 1823 se crea una logia de investigación llamada “Emulation Lodge of Improvement” orientada a fijar los desarrollos rituales del método simbólico; método que recibe nombre de “Emulation” y que consta de tres grados, pudiendo después integrarse los masones en un “capítulo del Arco Real” cuyo trabajo masónico no tiene lugar en las logias simbólicas que sólo trabajan los tres grados básicos, cuya administración controla un “Supremo Capítulo del Arco Real”, constituyendo un organismo masónico no dependiente de la Gran Logia. Así, el desarrollo del grado de maestro del que hablábamos antes de desarrolla en los maestro ingleses en el Capítulo del Arco Real, al que acceden por “cooptación” esto es por “invitación” del Capítulo.

 

La masonería regular, de tradición inglesa no acepta, basándose en las constituciones de Anderson y en los antiguos usos y costumbres el concepto de “grados superiores”, sino que este tipo de organismos que desarrollan el grado de maestro los conceptúan como hemos señalado más arriba como “cuerpos masónicos colaterales” [2] a los que un maestro masón accede por cooptación.

 

Los grados masónicos superiores del Rito Escocés Antiguo Aceptado (o “y aceptado”) que denominaremos en adelante como REAA, que comprenden los grados cuatro al treinta y tres son también practicados por algunas logias inglesas vinculadas a la Gran Logia Unida de Inglaterra (regular) pero en sus logias básicas no trabajan los primeros tres grados del REAA cuya administración depende de un Supremo Consejo del Rito establecido para cada obediencia.

 

El Escocismo

 

La aparición de los sistemas denominados escocistas en el continente europeo, a lo largo del Siglo XVIII, tuvo una importancia capital en el desarrollo de la masonería simbólica. La existencia de tres niveles profesionales de la masonería escocesa del oficio y la cuantiosa presencia en sus logias de masones aceptados, no profesionales, dio al maestro masón escocés un carácter especial durante el Siglo XVII.

Los maestros escoceses residentes en Inglaterra y Francia se distinguían por practicar una masonería “a la antigua” más compleja en sus rituales que la “ordinaria” practicada por los maestros ingleses, sin que tales diferencias lleguen a constituir un método diferenciado. Podemos definir como “escocismo” a los sistemas graduales que desarrollan el conocimiento del tercer grado, entroncando a través de la simbología de sus grados posteriores con la tradición bíblica relacionada con el templo de Salomón, de la tradición gnóstica (crístico-gnóstica) y la tradición esotérico-templaria.

 

A pesar del nombre, hemos de puntualizar que los sistemas escocistas no se originan en Escocia, sino en Francia, donde la presencia de masones estuardistas escoceses refugiados fue notoria durante la segunda mitad del siglo XVII, que se vio incrementada al tomar allí asilo la dinastía exiliada con Jacobo II Estuardo.

 

En general se señala como punto de partida del escocismo el discurso del caballero Ramsay en 1736 ante una asamblea de la Gran Logia de Francia.

 

Andrew Michael Ramsay, caballero escocés, licenciado en Teología, doctor honoris causa por la universidad de Oxford y miembro de la Real Academia de ciencias de Londres (la célebre Royal Society fundada por Elias Ashmole) se convirtió al catolicismo influido por el obispo Fénelon y estuvo al servicio de Carlos Estuardo, de cuyos hijos fue preceptor algún tiempo. Fue iniciado como masón en Francia en 1730.

En su famoso discurso se realiza un análisis histórico vinculando el desarrollo de la Francmasonería medieval con la actividad de las órdenes de caballería, tomando como modelo los hospitalarios de San Juan, y presentando todo ello entroncado en una tradición más amplia, de carácter iniciático.

 

Aunque ni los sistemas escocistas surgidos y practicados a lo largo del siglo XVIII tuvieran vinculación directa con Ramsay, ni la masonería hubiese tenido una vinculación directa con las órdenes de caballería, lo importante del discurso es cómo Ramsay destaca los símbolos iniciáticos presentes en los mitos caballerescos, ampliando el simbolismo más allá que el meramente constructivo. Es el primer intento sistematizado de la francmasonería moderna por presentarse como heredera de los fenómenos iniciáticos de la humanidad en una relación de identidad. Los “mojones” serían la antigua destrucción del Templo de Salomón, que llegarían secretamente al cristianismo gnóstico, más tarde a la orden del Temple –a la que Ramsay no alude- a través de la cual habría llegado hasta los masones escoceses, desembocando en la moderna francmasonería. Esto, aparte de carecer de fundamentación histórica alguna y una fabula bastante absurda, nos muestra de qué manera es a partir de la mitad del siglo XVIII cuando los francmasones a través de esta historia mítica se van retratando a sí mismos, en un proceso que culminará a fines del XVIII. Con la revolución francesa nos encontraremos una francmasonería completamente transfigurada, sin resto alguno de las viejas tradiciones operativas. ¿Cuál es el eje que unifica todos estos mitos ejemplares?.

 

Sin duda la vieja corriente gnóstica que rebrota de diversas maneras a través de la historia. Es desde el punto de vista gnóstico como la Francmasonería emplea la tradición bíblica, sus rituales y símbolos, los mitos caballerescos y ciertas imágenes crístico-gnósticas con una especial vinculación a los misterios iniciáticos del Antiguo Egipto al que la Francmasonería se siente cada vez más vinculada. La leyenda de Hiram Abiff cuya muerte y resurrección es el tema clave y central del grado de maestro, es desconocido por la vieja masonería operativa y solamente aparece a partir de 1725 como hace notar el primer masón disidente, Pritchard cuando, aparte de publicar las prácticas rituales de las logias critica duramente esas novedades, extrañas a la vieja tradición. Es el primer momento en que la Francmasonería asume esta identidad profunda tal como llega hasta nuestros días, insertándose en el orden de las tradiciones esotérico-iniciáticas de la humanidad.

 

Fueron numerosos los sistemas rituales escocistas que se configuraron entre 1742 y 1801 (los años del desarrollo y consolidación del escocismo) pero reseñaremos solamente algunos de ellos, por ser los que han perdurado y siguen practicándose.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado [3]

 

Es el sistema de trabajo masónico más extendido por el mundo. Sus antecedentes remotos se encuentran en la ya mencionada calidad del Maestro escocés que dio origen en las ciudades inglesas de Londres y Bath hacia 1730 a sendas logias especiales de “maestros escoceses”. Sin embargo, su lenta configuración como método de trabajo masónico tiene lugar a lo largo del siglo XVIII en Francia completándose en América.

 

Los maestros escoceses establecidos en Francia bajo la protección que Luis XIV diera a su pariente Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, son mencionados por primera vez en las ordenanzas de la Gran Logia de Francia en 1743, negándoles la distinción que ellos reivindicaban como masones de mayor rango. Representa una corriente que consideraba que la iniciación no se dirige al individuo orientado a la mera ilustración –que era lo que las más de las veces se producían en la incipiente masonería especulativa- sino para su transformación. Así, el escocismo ponía de relieve que la tradición de los constructores medievales hundía sus raíces en un terreno mucho más profundo: la tradición iniciática de las antiguas culturas. [4]

 

En 1744 se mencionan en Francia frecuentemente los “grados escoceses” en publicaciones divulgativas, por lo que la existencia de los mismos viene a ser simultánea al tercer grado, establecido en la década que oscila entre 1730-1740 y aún no estabilizado en todas las logias. Por ello, y porque el grado iniciático de Maestro masón contiene el germen de todo el desarrollo gradual escociste, señalábamos anteriormente que constituye el primero de los grados superiores. Notemos la consecuencia necesaria de lo que acabamos de decir, a pesar de que ponemos el año 1717 como el año de aparición de la Francmasonería tal y como la conocemos en el siglo XX, en base a esto debiéramos subir algo más esa fecha, haciéndola coincidir con la generalización del grado de maestro, esto es, no antes de 1740 y quizá aún más adelante como veremos.

 

Por otra parte, la Gran Logia de Francia había visto aumentar su número de miembros a costa de un descenso cualitativo, que, a mediados del siglo XVIII alertaba a las autoridades masónicas. Este cambio en la composición social de la Francmasonería ya a partir de 1750, dejando de predominar como había sido la tónica general hasta entonces de la aristocracia, nos habla asimismo de una cada vez más definida orientación ideológica de la masonería de un mero club de ilustrados hacia aquello que hemos apuntado: una sociedad iniciática de fuerte componente gnóstico.

 

Ese cambio sociológico en la Orden decidió el Conde de Clermont, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia desde 1743 a aprobar la creación de un “taller-modelo” en París: el de San Juan de Jerusalén, en cuyos estatutos (publicados en 1755) se atribuía a los maestros escoceses cierta responsabilidad en la custodia del legado de la Tradición masónica en las logias simbólicas.

 

La multiplicidad de temas propuestos a la reflexión masónica en las logias en forma de grado, hizo necesaria la creación de organismos coordinadores que facilitaran una estructuración coherente de los mismos. Éstos solían adoptar el nombre de Capítulos o Consejo. Así nacieron el Capítulo de Clermont (1754) y el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente (1758) cuyo referente escocista se hallaba en la logia de San Juan, antes mencionada.

 

La creación de la logia de San Juan se realizó al margen de la Gran Logia de Francia, aunque en estrecha vinculación con ella. Esta dicotomía formal inspirará después el desarrollo de los Supremos Consejos del grado 33, que aunque están formados por masones de una misma obediencia que practican el REAA, sin embargo el Supremo Consejo del rito es formalmente independiente de la obediencia, si bien cuando los masones pertenecientes al Supremo Consejo abandonasen la obediencia, también dejan por ese hecho de pertenecer al Supremo Consejo.

 

El Capítulo de Clermont tuvo corta vida. Sin embargo, extendió su sistema de grados a Alemania, donde los temas basados en la leyenda templaria darían lugar a importantes estructuras escocistas. El consejo de emperadores fue fundado en 1758 en París con el subtítulo de sublime logia escocesa. Lo importante del consejo de emperadores fue que armonizó el escocismo a través de un sistema de 25 grados, llamado Rito de Perfección que, tras su desaparición en 1782, serviría de base al REAA.

 

Señalemos que el Consejo de Emperadores habría creado un Consistorio en Burdeos, del que emanarían las constituciones del Rito de Perfección aunque no hay pruebas irrefutables al respecto.

 

Lo que sí es irrefutable es la autorización en 1761 de la logia de San Juan de Jerusalén a Etiénne Morin, caballero y príncipe de todas las logias de perfección, a establecer logias del Rito de Perfección en América y allí a donde fuere. En 1762 el Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra, Conde de Ferrest, extendió tal autorización al nuevo mundo. Así lo Morin creando la logia de la perfecta armonía en Haití y pasando a Jamaica, donde nombró inspector adjunto a Harry H. Francken quien introduce el Rito en los Estados Unidos.

 

El primer texto completo del REAA conteniendo los veinticinco grados del Rito de Perfección más otros ocho se dio a conocer en 1802 por circular emitida por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y último del REAA. Este primer Supremo Consejo del Rito había sido creado en 1801 en Charleston por masones franceses procedentes de Haití y refugiados en los Estados Unidos, junto a masones americanos, todos ellos Inspectores Generales del Rito de Perfección.

 

El sistema de 33 grados de este Rito habría sido estudiado y aprobado por Federico II de Prusia, protector de la masonería, que lo sancionó en las Constituciones de Berlín en 1786.

 

La división del REAA.

 

Llegados a este punto hemos de hacer unas aclaraciones acerca de la relación existente entre la obediencia masónica, el Supremo Consejo del grado 33, y el trabajo que desarrolla el masón. En primer lugar, como hemos señalado antes, una obediencia masónica en cuyas logias se practica el REAA y el Supremo Consejo son cuerpos masónicos formalmente distintos. El Supremo Consejo administra los grados del Rito desde el cuatro al treinta y tres. Los grados simbólicos (aprendiz, compañero, maestro) son competencia de la obediencia. Así pues, el masón que es exaltado al grado de Maestro puede ser invitado por el Supremo Consejo a participar del trabajo masónico que realiza allí, el maestro masón en cuestión pasaría a pertenecer al Supremo Consejo del Grado 33 en uno de sus cuerpos dependiendo del grado. El trabajo masónico realizado en los distintos cuerpos del Supremo Consejo no interrumpe el trabajo desarrollado en la logia simbólica en la que tiene grado de maestro. No interfiere su pertenencia al Supremo Consejo con las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Así, un maestro secreto (grado cuarto del REAA) para nombrar su grado diría: tercero simbólico y cuarto filosófico. Si bien esta terminología es propia de obediencias “irregulares” no vinculadas a la tradición inglesa, nos sirve para entender que se diversifica y aumenta el grado de trabajo masónico para un masón que habiendo sido invitado por el Supremo Consejo acepta para aumentar su acervo masónico. Muchos otros masones declinan la invitación y no pasan del grado tercero y no suelen participar en otros trabajos masónicos que los desarrollados en su logia simbólica. A medida que se “aumenta el salario” (aumento de grado) se multiplican también las obligaciones y trabajos para un masón. De ahí asimismo que los masones que alcanzan el grado treinta y tres o se encuentran en otros cuerpos masónicos colaterales sea más bien escaso. En España por poner el caso no pasan de doscientos los que tienen el grado 33 del REAA.

Los cuerpos masónicos pertenecientes al Supremo Consejo se estructuran de la siguiente manera, si bien hay variaciones en algunas obediencias:

a)      Logias de Perfección: Grados 4-14

b)      Soberanos Capítulos: Grados 15-18, que a su vez confieren los grados 4-18

c)      Areópagos: Grados 19-30, que a su vez confieren los grados 19-30

d)      Consistorios: Grados 31-32

e)      Supremo Consejo del grado 33 y último del REAA que confiere el grado 33

En algunas obediencias hay que añadir soberanos capítulos, a partir del grado 30. Estos nombres que hemos mencionado constituyen el nombre de las logias en las que se reúnen –además de la simbólica- los masones que han alcanzado dichos grados en el REAA. A través de los diversos grados del REAA podemos constatar que recogen aspectos de la tradición iniciática universal, implícitos en tradiciones características de la historia europea y mediterránea, de forma que permite acceder a un fondo iniciático común de la cultura judeocristiana y a las culturas en las que ésta surgió. A través de un oficio que engloba otros muchos como es el de constructor se extiende a profesiones ideales como la caballería o el sacerdocio. Cada Supremo Consejo está formado por un mínimo de nueve y un máximo de treinta y tres masones del grado treinta y tres y presidido por un Soberano Gran Comendador con jurisdicción sobre logias del grado cuatro al treinta y tres del REAA; la jurisdicción sobre logias simbólicas, como hemos apuntado ya, corresponde a las Grandes Logias presididas por sus respectivos Grandes Maestros.

 

El primero de los Supremos Consejos de Europa, fundado en 1804, tras haberse fundado el de Charleston, fue el de Francia. El primer Supremo Consejo de España fue fundado en Madrid en 1811.

 

Así nos encontramos con que el proceso que cristaliza con el desarrollo del REAA dura nada menos que unos cuarenta años. Son estos cuarenta años en que la Francmasonería va abandonando sus viejas tradiciones y las vinculaciones que pudiesen quedar con la Francmasonería primitiva para ir adquiriendo su moderna identidad. Es un proceso que podemos hacer coincidir con la promulgación del primer ritual del REAA en el año 1786, donde podemos hablar ya claramente de Francmasonería tal como la conocemos hoy.

 

El Rito o Régimen Escocés Rectificado [5]

 

El movimiento masónico escociste se extendió también a Alemania, produciendo ahí una síntesis entre el esoterismo cristiano y los ideales caballerescos templarios en el sistema que caracterizó a la estricta observancia templaria. Su promotor fue el barón Karl Gotthelf Von Hund quien, iniciado en la masonería en 1742 en Francfort recibió luego los grados superiores impartidos por el capítulo de Clermont, afirmando él mismo haber sido admitido poco después, en un capítulo de templarios londinenses. La gran tarea que se marcó Von Hund fue nada menos que la restauración de la Orden del Temple, tarea a la que dedicó gran parte de su vida, mezclando los ideales masónicos de su juventud con las leyendas templarias.

 

Hacia 1752, y tras su conversión al catolicismo, fundó la orden de la estricta Observancia Templaria, contando pronto con el apoyo de la burguesía y de la nobleza alemana. Tras treinta años de agitadas controversias internas, puestas de relieve en sucesivos conventos de la Orden , se produjo su definitiva transformación en el convento de Wilhemsbad (1782) con la aceptación de algunas de las reformas llevadas a cabo en Francia por el masón lugdunense Jean Baptiste Willermoz, quien, renunciando al ideal de la restauración del Temple recondujo la orden a la ortodoxia masónica dando lugar al rito llamado régimen escocés rectificado. La Estricta Observancia , reformada, se extinguió durante la primera parte del siglo XIX, si bien en Dinamarca sobrevivió hasta 1855.

 

El sistema escocés rectificado, puesto a punto por Willermoz en torno a 1784 comprende los siguientes grupos graduales:

a)      Logias de San Juan: Abarca los tres primeros grados básicos de la masonería, aprendiz, compañero, maestro.

b)      Logias de San Andrés: Maestro escocés o de San Andrés de Escocia.

c)      La Orden interior: formada por los grados de caballero novicio y Bienhechor de la Ciudad Santa.

Las logias de cada uno de estos tres grupos graduales son presididas por un hermano del grado superior inmediato. Así, una logia de San Juan estará presidida por un maestro escocés y una Logia de San Andrés lo estará por un Caballero Bienhechor. La administración de la Orden Interior está organizada en encomiendas (grupos de al menos tres caballeros bienhechores pertenecientes a una Logia de San Andrés) presididas por un Prefecto; Capítulos y Grandes Capítulos o Prioratos Provinciales. El gobierno de la Orden lo ejerce un gran directorio escocés, compuesto por diez caballeros bienhechores. Las funcione de conservación del Rito y de los Reglamentos de la Orden está a cargo de un organismo denominado “regencia escocesa” (equivalente al Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado) integrado por el Gran Maestre Nacional, el ex Gran Maestre precedente, el Gran Prior, el Gran Canciller, y el Visitador General, todos ellos caballeros bienhechores y miembros, a su vez, del Gran Directorio escocés.

 

El Régimen Escocés Rectificado es un sistema masónico “crístico”[6] en el sentido de que las leyendas simbólicas que sirven de base al método iniciático en los diversos grados son substituidos por misterios de la fe cristiana, aunque buscando la concienciación personal del conocimiento contenido en ellos. Es el esoterismo cristiano (gnóstico) lo que se abre al iniciado que trabaja dentro de ese sistema. La leyenda de la muerte y resurrección de Hiram Abiff, tema central del tercer grado simbólico de la masonería es substituido por la narración de la muerte y resurrección de Jesucristo con idéntico fin, acceder al significado cósmico de ambos conceptos.

 

 

Otros sistemas graduales.

 

Muchos fueron los otros sistemas graduales que el escocismo produjo en el siglo XVIII, hoy desaparecidos y cuya mención sólo tiene interés erudito, como el Rito llamado de Ramsay con seis grados, el Rito primitivo (o de los filaletas de Carbona), el Rito de Lyon (con 25 grados), el Rito Escocés Filosófico que practica alguna logia belga y que fue el de la Logia Madre Escocesa de Francia, luego absorbida por el Grande Oriente, el Rito de Namours, el Rito Español que se practicó a fines del Siglo XIX y del que se ha perdido, por lo que parece toda referencia, más un etcétera que compondría una larguísima lista. Tenemos también el Rito Sueco, país en el cual los francmasones nunca siguieron la Tradición ritualística inglesa ni francesa sino que elaboraron un ritual crístico-templario en donde también podemos hacer sentir la influencia del escocismo.

 

Conclusiones que podemos extraer.

 

La importancia capital de este movimiento procede del hecho de que el escocismo es la misma autoconciencia de la Francmasonería de mediados del XVIII francés; de que ha evolucionado, se ha transformado buscando una nueva identidad, que parece hallarla en los ritos esotérico-iniciáticos de la historia mediterránea. Quiere entroncar por ello, con el cristianismo gnóstico, con el templarismo, siempre reinterpretado por la masonería desde su época de aparición y desarrollo.

 

De ahí que la configuración de la Francmasonería tal como la conocemos hoy la podemos poner en paralelo con el desarrollo del escocismo. Tendremos una Francmasonería netamente especulativa sin rastro de las antiguas tradiciones de la masonería operativa cuando el sistema escocista se halla plenamente consolidado.

 

¿Cuándo se produce este momento? Se produce a lo largo de todo ese proceso que va consolidando los rituales del Sistema escocés; sin duda no antes del discurso del Caballero Ramsay, que recoge los tópicos escocistas de una manera sistemática y muestra la nueva conciencia de la Francmasonería. Por lo tanto un desarrollo que iría de 1740-1782. Descubrimos el eje de los nuevos elementos del escocismo en el rebrotar del viejo gnosticismo que parecía agotado desde los tiempos de la experiencia cátara, y que confluyó, por las vías de diversas y variadas corrientes renacentistas, como el rosacrucismo, la alquimia y el hermetismo en el nacimiento de la nueva masonería especulativa. Ahí está la importancia de este sistema; no en vano se fue imponiendo como el principal sistema-método de trabajo masónico. Quizá porque refleja y explicita mejor que cualquier otro aquellos principios por los que los francmasones especulativos se reconocen a sí mismos.

 


José María Ripoll Rodríguez

 

Fuentes:

 

. Daza, Juan Carlos, Diccionario de la Francmasonería , Ed. Akal

. De La Cierva , Ricardo, El triple secreto de la Masonería , Editorial Fénix, 1994

. La Masonería invisible, Editorial Fénix

. Hurtado, Amando, Nosotros los Masones, Edaf. 2005

. Knight, Christopher y Lomas, Robert, La clave masónica, Martínez Roca

. Ridley ,Jasper, Los masones la sociedad secreta más poderosa de la tierra, Ed. Javier

  Vergara

. Vidal, César, Los masones la sociedad secreta más influyente de la historia, Ed.

  Planeta, 2005

 

Notas:

 

[1] Respecto a este asunto cabe mencionar el imprescindible libro El Triple Secreto de la Masonería , Ricardo de la Cierva , Ediciones Fénix, pp.38-69; Jasper Ridley, Los Masones, Ed. Javier Vergara, pp.37-49; obra consultada entre otras para tratar el origen histórico de la Francmasonería moderna por Cesar Vidal en su obra Los masones, Ed. Planeta, pp. 15-37; Hay obras masónicas que rozan la comicidad como La Clave Masónica de Knight y Lomas, Ed. Martínez Roca, obra realmente peculiar en la que los autores, afirman descubrir el cadáver de Hiram Abiff a quien identifican con el rey egipcio Seqenenra Tao II, encuentran la momia de uno de sus presuntos asesinos, descubren que la verdad del templarismo está en los secretos encontrados en las que excavaciones que presuntamente éstos habrían realizado en el templo de Jerusalén y que más tarde pasarían a la Francmasonería ; finalmente disfrutando ,como no, una tarde primaveral –con documento gráfico y todo- en la inevitable capilla de Rosslyn: ¿curioso paralelismo con la trama del Codigo Da Vinci?

[2] Para poner un ejemplo de esto, si acudimos a este apartado de la página web de la Gran Logia Española (masonería regular) en este lugar nos encontramos con que se nos dice que la GLE mantiene relaciones con una serie de cuerpos. Estos cuerpos en la masonería regular son los que en la irregular desarrolla el sistema de altos grados. Visto desde fuera es sólo una cuestión de matiz, sin embargo para los masones es uno de los indicios de que una obediencia sea regular o irregular. Un masón regular perteneciente a la GLE , por ejemplo, siendo maestro masón, puede ser invitado a participar de un Capítulo del Arco Real, y para formar parte después del Gran Priorato de Ordenes Unidas debe antes pertenecer al Capítulo del Arco Real y después ser invitado por el Gran Priorato. Estos cuerpos masónicos colaterales desarrollan trabajo masónico pero con distinto ritual. El Arco Real tiene un ritual propio y el Gran Priorato sigue el ritual templario. La vinculación por parte de un masón a uno u otro cuerpo masónico colateral está en estrecha vinculación del Rito en el que trabaje.

[3] Aquí no nos detendremos en explicar cada grado del REAA, simplemente nos limitaremos a consignar el tipo de logias en las que se reúnen los diversos grupos graduales del rito. Para una exposición pormenorizada podremos acudir a La Masonería Invisible , Ricardo de la Cierva , Ed. Fénix, pp.284-328; asimismo la exposición que hace el masón estadounidense Albert Pike en su interesantísima obra Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of the Freemasonry –con el hecho de haber sido publicado con la aquiescencia del Supremo Consejo del grado 33 para los Estados Unidos- que podemos leer en el siguiente sitio de internet: www.illuminati-news.com/e-books/morals-dogma/apike.htm

[4] Cfr. Nosotros los Masones, Amando Hurtado, Edaf, 2005, pp.152-167

[5] Al Régimen o Rito Escocés Rectificado en sus mismos orígenes de la orden de la estricta observancia pertenecieron un nutrido núcleo de católicos que pretendían con esta ramificación volver al ideal caballeresco medieval y utilizarlos como medio de explicación de los dogmas del catolicismo. Con la reforma llevada a cabo por Willermoz, la Estricta Observancia , más tarde Régimen Escocés Rectificado volvería al esoterismo gnóstico propio de la masonería. La mayoría de estos católicos abandonarían la institución sobre todo tras la Revolución Francesa.

 

[6] Nótese que aquí les llamamos a este tipo de grados “crísticos” en lugar de cristianos como hacen algunos tratadistas masones. La razón es que el término “cristiano” implica una confesión de fe y una relación a la persona y doctrina de Jesucristo que en este caso no aparece en ninguna parte. Crístico indica que hace referencia material a misterios del cristianismo, pero cuyo contenido carece de relación alguna con el hecho cristiano. También les damos el apelativo de crístico-gnósticos, debido a la extendida opinión entre algunos tratadistas masónicos –interpretando este dato de manera histórica o simbólica- que Jesucristo habría sido iniciado en los misterios del Antiguo Egipto cuando estuvo allí hasta la muerte del Rey Herodes, y tales conocimientos iniciáticos los habría transmitido en secreto a un grupo selecto de discípulos los cuales después serían marginados por el “cristianismo” oficial. Como vemos, resuma gnosticismo por los cuatro costados

 



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